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Arnold Mireles
En el día en que murió, Arnold habló con una de sus colegas en el Centro Comunitario Juan Diego. sobre una confrontación que recién había tenido con el propietario de un edificio en malas condiciones. "Me dió una mirada como si me quería matar," fue el sentimiento que expresó Arnold. También habló sobre otros sentimientos: su cansancio, sus "años encima" y...de la muerte. Nadie hubiera creido que pocas horas después de esa conversación, Arnold Mireles, a la edad de 35 años, moriría trágicamente. La muerte de Arnold enlutó a casi todo el mundo que le conocía. Casi todo el mundo...con la excepción de los pandilleros, los propietarios de edificios en mal estado y otros que no compartían los valores y la misión de Arnold -- la de construir un South Chicago más seguro y más sano. Arnold se graduó de la universidad con un título en Artes y tuvo cualquier oportunidad de dejar la comunidad para poder seguir una carrera profesional en un barrio mejor. Casi todos sus amistades de su niñez y juventud habían seguido ese camino, y estas personas tenían temor de volver a su antigua comunidad para visitarlo -- por la violencia. Sin embargo, Arnold veía a su comunidad desde otro punto de vista. El vió la belleza y lo bueno en su comunidad. "Quiero mucho a South Chicago" fue su lema. Y Arnold vivía y actuaba de acuerdo con este lema. Eligió quedarse en su comunidad y luchar contra el crimen, el racismo y la pobreza. Según una colega, Arnold sentía "un orgullo de lugar" frente a South Chicago y comunicó este orgullo a otros, especialmente a los niños. El conoció a la gente, sus historias y las historias de cada edificio en la comunidad. Estaba al día frente a todos los acontecimientos en su rincón más favorito de Chicago.
Debido a las limitaciones económicas del Centro Comunitario Juan Diego, los salarios y los estipendios son mínimos. Los voluntarios forman una parte integral a la misión del Centro. Arnold pudo comprometerse totalmente a esta misión porque vivía con mucha sencillez. "La familia" de Arnold incluía los miembros de la comunidad: los jóvenes, los ancianos, los organizadores de la comunidad, la policía, los maestros, etc. Arnold podía hablar con los niños en su idioma y a la vez a los políticos en su idioma. Arnold siempre no fue así. Un compañero en el trabajo de la organización comunitaria se acuerda que en el principio Arnold era tímido y casi no conversaba. Mientras que el se involucraba con los problemas de su comunidad, sus habilidades crecían y su timidez poco a poco desaparecía. Todo empezó con su trabajo con la organización para la seguridad de la comunidad y con su compromiso, como voluntario con la organización "UNO" (United Neighborhood Organization) con los programas de ciudadanía. El aprendió como enfrentar los problemas de la comunidad con eficacia, trabajando con el pueblo. Aprendió a hablar con fuerza, a escuchar con atención y a traducir en forma bilingüe. Arnold aprendió como conectar al pueblo con los recursos para cubrir sus necesidades. La mayoría de la gente, amistades y extraños conocían a Arnold por su sonrisa. Su actitud positiva, su sonrisa y personalidad atraían a las personas, especialmente a los niños, quienes le querían y le respetaban. A Arnold le encantó llevar a los niños de paseos al parque zoológico, a los museos y aun a la cárcel. El quería que los niños conocieran la cárcel para que pudieran escoger con mas claridad qué camino seguir en la vida. Arnold tenía el don de comunicar su mensaje a los jóvenes -- el mensaje de compromiso a su comunidad y de actuar con justicia. Una colega describía a Arnold como "el flautista encantador." Cuando le acompañaban por la calle los niños y los adultos le perseguían para conversar o hablar de sus problemas. Y con sorpresa la colega notó que Arnold siempre tenía tiempo... para todos. Sus habilidades para organizar impresionaron a mucha gente, entre ella, uno de sus hermanos. Dijo que "Arnold siempre estaba mas allá que los demás. Dios le ayudó ser así, le dió ese don."
Tal tenacidad, compromiso y valor fue justo lo que se necesitó para enfrentar a los propietarios de los edificios en malas condiciones y exigir la limpieza y el mantenimiento de sus propiedades. Arnold, quien fue un excelente fotógrafo tomaba fotos de los edificios en malas condiciones y las presentaban en las cortes de la ley de viviendas como pruebas. Algunos de estos propietarios odiaban a Arnold. El 29 de diciembre, Arnold se quedó muy tarde en el Centro para archivar sus fotos. Su pequeño departamento quedaba a una cuadra del Centro y sólo tenía que cruzar la calle para llegar a la puerta principal de su casa. Fue en este instante que Arnold fue baleado por la espalda aparentemente por dos jóvenes reclutados por un propietario que quería eliminarlo. Una sola bala y la vida de Arnold se apagó, arrebatada de la comunidad que le tenía tanto cariño. La comunidad construyó un altar en el lugar donde Arnold fue asesinado. Entre las numerosas notas y cartas conmovedoras que se dejaron allí, fueron las de los niños: "Arnold, te extrañamos. Regresa, por favor." "Tu eres mi mejor amigo en todo el mundo, por favor vuelve!" Las líneas de dolientes en el velorio parecían sin fin. Más de mil personas de todos los medios sociales asistieron a su misa fúnebre y entierro. Algunos se pararon en la lluvia para rendir homenaje. Los familiares de Arnold se daban cuenta a cuantas vidas que Arnold había influido.
Mientras que él descansa en paz, sigue viviendo su espíritu. Han aumentado las personas que quieren comprometerse a la comunidad y continuar el trabajo de Arnold. Una colega describe sus sentimientos frente a la muerte de Arnold con estas palabras: "El 29 de Diciembre de 1997, una vida fue tomada y una nueva vida ha nacido en mi. Esto lo siento." Muchas gracias, Arnold! Que tu espíritu siempre nos ilumine y nos inspire a construir comunidades que promueven la vida y la Paz! Fotos--gracias al Centro Comunitario Juan Diego. |
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